Control anti piojos

“Si tu hijo se rasca mucho la cabeza, hasta el momento en que no se pruebe lo opuesto, busca el piojo”, afirma C. Monzón, pediatra en el CAP del Clot, en Barna, ​​que hace unos años que ve desfilar por su consulta progenitores con hijos que se frotan los pelos y que, cuando saben que tienen piojos, se sorprenden. “Es el habitual inconveniente. En vemos todo el año y los debemos sacar dramatismo, se ha socio a suciedad, a precariedad, y no es de esta manera, hay para todos”, agrega. “Al revés de lo que muchos piensan, el piojo afecta igual pelo sanos y limpios”, conforme el documento de recomendaciones de la Agencia de Salud Pública de Barna (ASPB).

Pese a no tener alas, los piojos tienen la habilidad de saltar de cabeza a la cabeza con mucha facilidad. “Cada piojo pone más de cuarenta huevos, imagínate con qué facilidad se extienden”, agrega la pediatra. Las escuelas, donde los pequeños conviven de manera estrecha, son entre los espacios ideales para ir de cabeza a la cabeza.

Ciertos progenitores tienen la impresión de que hay más que ya antes. “Si bien no existen estudios concluyentes, seguramente llevan razón”, reconoce Monzón. En parte, por el hecho de que los tratamientos no se prosiguen como es debido. Mas asimismo por las resistencias generadas por los excesos en tratamientos que, como ocurre con los antibióticos, al no aplicarse correctamente, hasta matar el último piojo, han hecho que la maquinaria de la selección natural se activara: los últimos supervivientes son los más fuertes, los más resistentes a los químicos. Monzón afirma que es frecuente ver casos de pequeños a los que hay que aplicar más de un tratamiento para quitarlos en él. Por su consulta aun ha pasado alguna criatura que ha debido tomar jarabe para los piojos, entre las herramientas que los pediatras usan in extremis, cuando nada marcha. El jarabe llega a la sangre y, cuando el parásito la chupa, su principio activo mata la vegetación intestinal que precisa para digerir lo que come. De esta manera, el parásito muere.

Reconocer el oponente

Muchos progenitores deben buscar piojos en la cabeza de su criatura sin haber visto jamás ninguno. Hasta puede que te de por soñar con piojos. Es un parásito y se nutre de la sangre. Este es el retrato del contrincante, Vive entre dieciseis y treinta días. Son bien difíciles de ver pues escapan de la luz. Las liendres (los huevos), que se pegan a la base del pelo y son blancas, resultan más simples de encontrar. Cuando se les busca hay que mirar toda la cabeza, mas los lugares donde es más simple hallarlos son tras las orejas y en la nuca.

Para hacer la inspección se puede emplear un peine normal que después va a haber que adecentar realmente bien. Hay que hacer una raya seguida de otra a un centímetro de distancia. Hay que inspeccionar el primer tramo de pelo desde la raíz -un centímetro, más o menos-, en tanto que viven cerca del cuero cabelludo.

Hay que quitarlos, mas asimismo calma saber que no transmiten enfermedades y, por ende, para ellos mismos no suponen un peligro para la salud pública, conforme la ASPB. El picor en la cabeza la provoca la saliva del insecto cuando hace una pequeña herida en el cuero cabelludo con su picadura. Si los pequeños se rascan la cabeza de forma fuerte se pueden terminar provocando lesiones que, entonces sí, pueden ir acompañadas de infecciones.

fuera piojos

Para ganar la guerra al piojo hay que hacer el tratamiento con constancia y paciencia, hasta llegar a quitarlos todos … y asimismo todos y cada uno de los huevos. Hay múltiples tratamientos, desde antídotos caseros como el vinagre hasta productos químicos aproximadamente beligerantes en formato loción, gel o bien champú. Mas no todos son igualmente eficientes. “Lo que más utilizamos son las permetrinas, por el hecho de que matan el huevo y el pollo, y el más eficiente es la loción”, explica Monzón, que asimismo es integrante de la sección de atención primaria de la Sociedad Catalana de Pediatría. Este producto aniquila por vía neurotóxica.

Paciencia y éxito

Hay que dejar el producto en la cabeza bien tapado con un plástico, entre diez minutos y una hora. Después, deben lavarse el pelo y peinarlos realmente bien con la lendrera, una pequeña peine con las púas muy juntas. Para cogerlos bien, “hay que peinar desde su raíz y coger puñados pequeños de pelo”, afirma Monzón. Si los pelos son largos, el trabajo puede ser pesada. Por este motivo, en ocasiones se aconseja cortarlos. No pues estén más perjudicados, sino más bien para hacer la labor de desparasitación más simple y eficiente.

Una vez hecho el tratamiento, hay que hacer un seguimiento de la cabeza de la criatura. Si no se han eliminado por completo, se puede reiterar el tratamiento de nuevo. “Entonces dejaríamos el producto unas 8 horas”, afirma Monzón. Si tampoco marcha, habría que buscar otras alternativas, otros productos hasta llegar a los más beligerantes, tan solo aconsejables en casos extremos.

recursos

Si charlamos de los productos que asisten a terminar con los piojos, los pediculicidas tradicionales, a base de insecticidas, que se venden en las farmacias, tienen poco a poco más opositores. Y en verdad las permetrinas no se aconsejan en especial para los más pequeños. Hay otras alternativas, como la diameticona, que actúa ahogando el parásito. Y antídotos tradicionales como el vinagre, que en el pasado se empleaba mucho mas que el día de hoy no es eficiente. “Ya antes quizá funcionaba por el hecho de que el piojo era menos resistente, mas ahora no”, reconoce Monzón. Ya antes asimismo se les atacaba con colonia abudantemente. El alcohol los mata, mas asimismo puede ser tóxico.

En los últimos tiempos asimismo han surgido otras opciones alternativas, como el aceite del árbol del té o bien el aceite de citronela, que se emplea como repelente de insectos. Aun se promociona su empleo como prevención. Sin embargo, por lo general, los pediatras no confían. “No hay tratamientos precautorios con estudios que prueben una eficiencia real”, recuerda Monzón.

En consecuencia, se aconseja que, sea como sea el tratamiento, asimismo se le apliquen las personas que tengan un contacto muy estrecho con la criatura, especialmente si duermen con la madre o bien los hermanos. Los piojos aprovechan el instante en que los pelos están en contacto para ir de un extremo a otro. No se le deben aplicar otras personas menos próximas, ni tan siquiera otros miembros de la familia, en tanto que resulta dañino tanto para ellos para la comunidad. “No sirve y asimismo contribuye a producir resistencias”, asevera Monzón.

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